Elecciones 2026: así llega la economía peruana al proceso electoral para elegir al nuevo presidente del Perú

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Los peruanos elegiremos a un nuevo Gobierno, en medio de una economía que ha demostrado fortaleza tras ocho presidentes en menos de una década, pero que hoy muestra dos realidades diferenciadas. Por un lado, los principales indicadores macroeconómicos reflejan relativa estabilidad. Pero, por otro lado, en la vida cotidiana, el aumento de los precios —especialmente de los combustibles— ya se traduce en mayores tarifas de transporte público y en un encarecimiento de los alimentos, afectando directamente a los hogares.El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) proyectan un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 3,2% para este año. No obstante, organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial estiman una expansión menor y la califican como “moderada”.El exministro de Economía y Finanzas, Luis Miguel Castilla explicó que este desempeño sigue siendo positivo, empujado por la demanda interna, los sectores construcción, comercio y servicios. No obstante, el crecimiento está por debajo del potencial del país. “El potencial es mucho más, deberíamos estar creciendo como mínimo dos puntos adicionales, un 5%. Pero el deterioro fiscal (principalmente por el Congreso que aprobó iniciativas de gasto por S/50.000 millones sin fuente de financiamiento, la inseguridad ciudadana (que le resta a la economía entre S/20.000 millones a S/30.000 millones), el avance de economías ilícitas y el crimen organizado y el estancamiento en competitividad son factores de preocupación”, precisó. Es decir, el Perú avanza, pero más lento de lo necesario para traducir ese crecimiento en bienestar para la población. Mónica Muñoz Nájar, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes), explicó que existe una desconexión entre la macroeconomía y la realidad diaria de la ciudadanía. “Hay una brecha clarísima entre la sostenibilidad y la resiliencia macroeconómica y algunas variables de cómo lo siente el ciudadano en el día a día. Si la economía macro aguanta, en lo micro está que hace agua. Entonces se necesita un esfuerzo para que la situación del ciudadano mejore; al final esa debe ser la apuesta para los próximos cinco años”, enfatizó  Inflación, petróleo y contexto internacionalAdemás, el contexto internacional marcado por la incertidumbre del conflicto en Medio Oriente genera presiones adicionales sobre uno de los indicadores que más afecta a los hogares: la inflación, que en marzo registró su tasa mensual más alta en 32 años. El principal golpe se trasladó al precio de los combustibles como diésel, gasolinas y balón de gas doméstico. Esto en paralelo de una reorganización de la petrolera estatal Petroperú, que no produce en su máximo nivel por falta de liquidez financiera. Empleo e informalidad: el gran problema estructuralA este escenario se suma un mercado laboral aún débil. Si bien el empleo formal ha mostrado recuperación en 2025, la informalidad sigue siendo predominante: siete de cada diez trabajadores en el país están en esta condición, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática.Esta precariedad impacta directamente en los ingresos. Más de 7 millones de peruanos no logran cubrir la canasta básica con sus salarios, lo que los vuelve altamente vulnerables ante cualquier alza de precios.La economía, principal preocupación ciudadanaLa situación ya se refleja en la percepción de los ciudadanos. Según Urpi Torrado, gerente general de la encuestadora Datum Internacional, el tema económico se ha convertido en la principal preocupación de los hogares. “El problema económico pasa al primer lugar. En un contexto de subida de precios por el petróleo, impacta muchísimo más y debe ser abordado por los candidatos”, refirió.  El reto: convertir crecimiento en bienestarSectores como la minería y las exportaciones continúan siendo motores clave del crecimiento. Sin embargo, el Estado enfrenta el desafío de sostener el gasto público sin deteriorar las cuentas fiscales, especialmente ante presiones generadas por leyes aprobadas en el Congreso.En este contexto, el gran reto para el próximo gobierno será cerrar la brecha entre estabilidad macroeconómica y bienestar ciudadano: lograr que el crecimiento económico se traduzca en mejoras reales en la calidad de vida de los peruanos.