Una sola tubería, múltiples impactos: los sectores golpeados por la emergencia del gas natural [INFORME]

0
93

El 1 de marzo se registró una fuga y posterior deflagración en las instalaciones de Transportadora de Gas del Perú (TGP) en Cusco, empresa que opera el único ducto que transporta el gas de Camisea, en Megantoni, hasta la costa peruana.Tras el incidente, el gobierno declaró en emergencia el sistema de abastecimiento de gas natural en el Perú hasta el 14 de marzo. La medida dispone racionalizar la distribución del gas disponible y priorizar hogares, comercios y transporte masivo, dejando fuera a los taxistas del suministro de Gas Natural Vehicular (GNV).Las consecuencias fueron inmediatas: grifos sin GNV, largas colas y taxistas obligados a usar gasolina. ¿Quién asumiría el sobrecosto?Angelo Alfaro, ministro de Energía y Minas lamentó que «no tenemos alternativa. Si damos a los taxistas, quitamos el transporte masivo, no se le puede dar a los dos, pero no alcanza. Ahora, los taxistas pues suben su la gasolina van a tener que subir su precio. El que quiera tomar un taxi tendrá que pagarlo. No queda más que, como dicen, ajustarse el cinturón y seguir para adelante. (…) obviamente que si esto se prolonga sí va a haber problemas».El impacto es significativo. Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), 335,000 vehículos livianos operan con GNV. Todos ellos tendrán que migrar temporalmente a gasolina. El impacto en los bolsillos de los taxistas es muy alto. Por ejemplo, si recorre 200 kilómetros diarios gasta en promedio S/ 600 al mes con GNV, unos S/ 20 al día. Pero con gasolina, ese monto supera los S/ 2,100 mensuales, más de S/ 70 diarios. Es decir, casi el triple, una diferencia que terminaría llegando al pasajero.Pero el problema no se limita al transporte. Más del 40 % de la electricidad del país se genera con gas natural. Sin suministro suficiente, las centrales térmicas deben operar con diésel, un combustible más caro y sensible al contexto internacional, que trasladaría a la tarifa de luz.Sin embargo; los hogares no serían afectados, así lo explica Aurelio Ochoa, presidente interino de Osinergmin: «La participación de las eléctricas es bastante alto. Sin embargo, recordemos que las centrales térmicas tienen sistemas duales, pueden utilizar también diésel. El díesel o las gasolinas definitivamente son mucho más caras. Frente a una situación internacional como la que está viviendo el mundo, esto podría complicarse. Los usuarios domiciliarios no van a ser afectados porque son usuarios regulados. Con precios regulados. Pero sí las empresas, las generadoras térmicas, pero tienen la opción de utilizar ahora que eso lo van a lógicamente trasladar hacia los consumidores, eso es cierto».El sector industrial también enfrenta paralizaciones. Empresas con procesos continuos no pueden detener operaciones sin perder materia prima ni asumir mayores costos.Alejandro Daly, director de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), advierte el alcance del problema: «Es una emergencia y sin exagerar, es sumamente grave. Los suministros empezaron a cortarse el lunes. Estamos hablando de un universo de más o menos 1,000 empresas entre medianas y grandes que están siendo afectadas, que ven paralizadas su producción. Químicos, cerámicos, cemento, alimentos, textil y confecciones. Casi todas las empresas tienen procesos continuos y hacer un corte abrupto de energía significa de que muchas veces la materia prima se pierde la que está en proceso».Y hay un factor adicional: la incertidumbre. Aunque la emergencia está prevista hasta el 14 de marzo y pese a que ya se iniciaron los trabajos de reparación del ducto, no hay garantías de que el servicio se restablezca en ese plazo. El clima es el factor clave.Enrique martínez, gerente de relaciones institucionales de TGP explicó que «la estimación de 14 días no es una estimación conservadora como repito y quiero hacer hincapié en la dificultad para acceder y trabajar en la zona y algo que sí nosotros no controlamos y es el clima. Recordemos que la zona de selva peruana es una de las zonas más lluviosas del mundo. La lluvia sí podría ser un factor que termina afectando las planificaciones porque no se puede trabajar con lluvia».Adicional a ello, la Asociación Nacional del Transporte Terrestre de Carga (ANATEC) advierte que sin GNV para el transporte de carga pesada, podrían verse afectadas actividades estratégicas como la agricultura, la minería, el sector salud y el abastecimiento de la canasta básica. Es decir, no solo está en juego el transporte, sino la cadena de suministro del país.La emergencia del GNV ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de un sistema que depende de un solo ducto para mover transporte, industria y cadena de abastecimiento. Cuando la energía se interrumpe, el impacto se extiende desde el taxista hasta los mercados. La pregunta es si el país está preparado para evitar que una falla técnica vuelva a convertirse en una crisis económica