LA BATALLA ELECTORAL POR EL GRAN SUR

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Por: Jesús Manya
En los últimos años, de manera dirigida desde los grandes medios de comunicación de la oligarquía, han etiquetado al electorado del Macro Sur como un voto radical y de izquierda; lo peor es que los propios adherentes de esa ideología se han comido el despacho y parten con sus estrategias de campaña de manera equivocada, sin observar el contexto y las tendencias que surgen de la actividad social, económica y política de esta parte sustancial del país.
El voto del Macro Sur históricamente es CONTESTATARIO Y ANTICENTRALISTA, lo que no necesariamente es un voto izquierdista; algunas evidencias históricas electorales: al recuperar la democracia de manos de la dictadura militar de Morales Bermúdez, el sur votó mayoritariamente por Fernando Belaunde en contra de Armando Villanueva, reivindicando al hombre de la lampa, en detrimento del partido aprista que había pactado y amarrado la transición con la dictadura militar desde la Asamblea Constituyente.
El sur también votó aluvialmente por Alberto Fujimori, el ingeniero del tractorcito, en contra de Vargas Llosa del FREDEMO, porque el nobel se rodeó de los partidos tradicionales y centralistas como AP y PPC y levantó las banderas del neoliberalismo. Alejandro Toledo fue premiado con otra votación mayoritaria en el sur, cuando enfrentó la herencia fujimorista. Ollanta Humala cosechó el voto del cambio respecto a Keiko Fujimori. Así como Pedro Castillo levantó votos en el sur con los que frenó las pretensiones de un nuevo intento de la Fujimori.
Es cierto que en el sur, básicamente se han concentrado las mayores movilizaciones sociales en defensa de los recursos naturales frente a la voracidad privatista de los últimos treinta años; fue del sur que nació la vigorosa agenda descentralista que conquisto los gobiernos regionales; la marcha de los cuatro suyos para derrotar al fujimorismo, fue aprobado en la calle recoleta local de la FDTC; es en el sur que se han defendido las empresas eléctricas de las privatizaciones frente a Toledo, así como cuando ocurrió el contragolpe que instaló a Dina Boluarte en el gobierno, fue básicamente el sur el principal campo de batalla en defensa de la democracia y por cuya razón el sector más duramente reprimido.
Las elecciones regionales recuperadas luego de la salida del fujimorismo, así como las elecciones municipales, estrenaron en el sur y en casi todo el país novedosos movimientos regionales, que reemplazaron a los partidos tradicionales de la izquierda y la derecha; estos nuevos sujetos políticos están lejos de ser partidos de izquierda; muchos de ellos son clubes electorales de nuevos caciques regionales y municipales, mayoritariamente inclinados a la derecha. No fue casual que, a excepción del gobernador de Puno, todos los gobiernos regionales, encabezados por Werner Salcedo, fueran el sostén y aliados del gobierno golpista del Congreso y del propio actual encargado presidencial Jerí.
Actualmente, el panorama electoral demuestra, de acuerdo a casi todas las encuestas, discutibles y cuestionadas, que no todo es color de rosas para la izquierda, porque hay partidos del centro derecha liberal, encabezados por Vizcarra, de origen moqueguano, y Yonhy Lescano, de Puno, que disputan presencia electoral significativa ante JP, Venceremos y Ahora Nación, fragmentando la votación del Macro Sur entre partidos del centro derecha liberal y partidos de la izquierda. La propia ultraderecha, como Renovación Popular, viene desplegando una intensa campaña política, particularmente en los sectores de clase media y estudiantiles.
La izquierda o el progresismo, tendrá resultados importantes en el Macro Sur, pero no los hegemónicos y mayoritarios como pensaban o ilusionaban; por esta consideración es que tienen que ajustar y mejorar sustancialmente sus campañas electorales, porque el centro liberal de derecho les pisa los talones.

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